Cuando Aletxo escribe “bonito”, se parece a muchos; cuando escribe desde la escena, el miedo, la rabia o la contradicción, empieza a parecerse a sí mismo.
Para arrancar esta maldiciòn de mi corazòn he de dejar de escribir... Vivirè maldito entre mis letras . Aletxo Elizari
martes, 26 de mayo de 2026
miércoles, 20 de mayo de 2026
Capítulo 1
Un capítulo que no llega, que se resiste a nacer, que encontró cabida 6 años después. Ahora siento que no tengo nada que contar. Pero eso mismo es iniciar mintiendo; hay tanto que tengo dentro que se ha descompuesto y, a su vez, ha permitido que florezcan nuevas emociones. Aún no sé si vuelvo porque me volví a encontrar o simplemente me encuentro perdido, recorriendo la nostalgia, volviendo a los lugares que amaba, no por felicidad, sino por melancolía.
Ya pasaron 16 años desde esa introducción tan ambiciosa y genuina, que planteaba retos que me sobrepasaban (como siempre), posiblemente con la excusa fácil de no cumplirlos. Es fácil recordar esa noche, ese cansancio, esa emoción por un nuevo camino. La escritura me ha sobrepasado, nunca encontré mi propio estilo. Hoy intento retomar ese camino. Con más daños, pero también más cómodo, como quien tiene tiempo para dejarse la vida escribiendo.
Aún no me convenzo de lo que estoy haciendo: si será el inicio de una antología poética, una novela o un cuento. Solo sé que escribo como quien vuelve a caminar después de pasar mucho tiempo tendido. Sin saber si alimento al ego o al alma, puede que solo sea hambre, esa que vuelve. A pesar de mi pasividad externa, las letras me vienen con la imagen de un perro hambriento, salivando, babeando, con espuma en la boca, los colmillos expuestos, la respiración caliente y la mirada perdida.
Lo más increíble de este encuentro con la escritura es que al finalizar el párrafo anterior, me di cuenta de que no era hambre, era rabia; no me había dado cuenta de que lo que presionaba el cuello de ese perro era una cadena.
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